jueves, 27 de octubre de 2011

MARCO TEÓRICO



1.    Enrique Guarner: “El juego no es sólo una de las formas de pasar el tiempo, sino que es un instrumento fundamental de crecimiento”  permitiendo que el niño disfrute mediante el juego y  entre al mundo escolar con ganas de aprender para la vida, aunque esta concepción sólo es tenida encuentra por los padres y los educadores para formar a los estudiantes.

 

2. Jean Piaget:  
Asocia tres estructuras básicas del juego con las fases evolutivas del  pensamiento humano: el juego es simple ejercicio (parecido al anima); el juego simbólico (abstracto, ficticio); y el juego reglado (colectivo, resultado de un acuerdo de grupo).
Piaget se centró principalmente en la cognición sin dedicar demasiada atención a las emociones y las motivaciones de los niños. El tema central de su trabajo es “una inteligencia” o una “lógica” que adopta diferentes formas a medida que la persona se desarrolla. Presenta una teoría del desarrollo por etapas. Cada etapa supone la consistencia y la armonía de todas las funciones cognitivas en relación a un determinado nivel de desarrollo. También implica discontinuidad, hecho que supone que cada etapa sucesiva es cualitativamente diferente al anterior, incluso teniendo en cuenta que durante la transición de una etapa a otra, se pueden construir e incorporar elementos de la etapa anterior. 

Vygotsky
(1924): el juego surge como necesidad de reproducir el contacto con lo demás. Naturaleza, origen y fondo del juego son fenómenos de tipo social, y a través del juego se presentan escenas que van más allá de los instintos y pulsaciones internas individuales. 

Para este teórico, existen dos líneas de cambio evolutivo que confluyen en el ser humano: una más dependiente de la biología (preservación y reproducción de la especie), y otra más de tipo sociocultural (ir integrando la forma de organización propia de una cultura y de un grupo social).
 
Finalmente Vygotsky establece que el juego es una actividad social, en la cual gracias a la cooperación con otros niños, se logran adquirir papeles o roles que son complementarios al propio. También este autor se ocupa principalmente del juego simbólico y señala como el niño transforma algunos objetos y lo convierte en su imaginación en otros que tienen para él un distinto significado, por ejemplo, cuando corre con la escoba como si ésta fuese un caballo, y con este manejo de las cosas se contribuye a la capacidad simbólica del niño. 

Martha Glanzer

El juego en el desarrollo infantil. El juego es la verdadera actividad que permite al niño alzarse a un nivel superior. NO SE TRATA PUES DE UN ACTIVISMO SUPERFICIAL E INÚTIL, SINO DE UNA ACTIVIDAD PROFUNDA Y FECUNDA.

Fuente de regocijo y presente en todos los momentos de su crecimiento, el juego forma parte del desarrollo del niño. Puede decirse que el niño crece jugando dado que las características de s juegos irán evolucionando y consolidándose progresivamente, siguiendo un ritmo que es individual y que le posibilita ir logrando nuevas destrezas y competencias. Al mismo tiempo, la evolución mental determina que las nenas y los nenes se sientan atraídos hacia su entorno, mientras aparecen nuevas curiosidades e intereses. De este modo surgen las motivaciones ligadas a su constante progreso intelectual. Por tratarse de una actividad compleja, el juego libre siempre estará condicionado por las posibilidades que les permita el grado alcanzado en su desarrollo evolutivo y por los estímulos que el medio les ofrece para ampliar sus intereses.

¿El niño juega para aprender o aprende jugando?

Ante la posibilidad de una duda, todos los estudios, conocimientos y observaciones nos llevan a afirmar que el niño no juega para aprender sino que aprende cuando juega. Esto es válido para todos los juegos que se ubican en todas las clasificaciones: tanto los juegos de movimiento y desplazamiento, como los de roles, los intelectuales e imaginarios y tanto los juegos clásicos y tradicionales como los contemporáneos y actuales; desde él bebe hasta la edad adulta, ofrece siempre una forma activa y pragmática de adquirir conocimientos. El niño con una pelota puede aprender las posibilidades de “estimulo – respuesta” cuando de una patada lo aleja, haciéndolo rodar. Con todos los juguetes y medios de juego ocurre lo mismo y con el juego sin ellos también: es un medio más legítimo de aprendizaje. El niño no juega para aprender pero generalmente aprende algo cuando juega.

El juego simbólico: las cosas y sus valores.

Es posible considerar como un logro muy importante que el niño poseedor de un lenguaje más o menos estructurado, pueda ya encarar el juego simbólico donde significante y significado “juegan” un rol de cambios constantes y sucesivos.
De esta manera, el símbolo remplaza a un objeto real por otro imaginario de distinto significado. Por ejemplo, cuando el niño “cabalga” sobre un palo, considera que esta cabalgando sobre un palo, que puede llegar a ser belicoso o poderoso.
Es importante destacar que así como el animismo le ofrece personalidad a las cosas, el simbolismo les adjudica distintos valores o roles.





















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